fbpx

Escrito para Best Experts

por Gustavo Pinzón Director de Proyecto Ítaca

 

Arranquemos con una pregunta:

 

¿Todos los buenos líderes de hoy tienen la capacidad de manejar situaciones de alta incertidumbre como las que estamos viviendo?

 

La respuesta es no. Y creo que en general todos estaríamos de acuerdo con esta respuesta si se hiciera en referencia a “otros” líderes que no seamos nosotros. Estoy seguro de que todos reconocemos que no son las mismas competencias las que se requieren de un líder para momentos de paz que para momentos de guerra, para manejar una recesión o para manejar un momento de alta prosperidad o para manejar un emprendimiento que para gestionar una gran empresa estructurada y sólida.

Ahora bien, si usted hoy es reconocido como un buen líder ¿qué respondería sobre usted mismo? Seguro, y me incluyo, nos costaría mucho responder que no tenemos la capacidad de manejar momentos de incertidumbre extrema. Tal vez en un acto de heroísmo diríamos que sí y que “venga lo que venga” que lo enfrentaremos de la mejor manera. Un acto de heroísmo (o de soberbia) con tal de que no se cuestione profundamente nuestro liderazgo y nuestro posicionamiento actual.


Esa es entonces la paradoja. Una paradoja en la que otros parecieran no estar listos para situaciones extremas, pero suponemos que nosotros sí lo estamos, aunque nuestro corazón nos diga lo contrario. ¿Qué contestarían a esta pregunta los líderes actuales de los países afectados por el coronavirus? (que a la fecha en que escribo este artículo son casi todos los países del mundo los afectados). ¿Qué responderían Trump, Xi Jinping, Trudeau, Johnson, AMLO, Bolsonaro o el gobernador de Nueva York Andrew Cuomo? Con una alta probabilidad todos responderían que SÍ aunque algunos tuvieran consciencia individual de que no están preparados para algo de esta magnitud y aunque en algunos casos el miedo estuviese gobernando su mente y su cuerpo.

Angela Merkel (la líder de uno de los países con la más baja mortalidad hasta ahora frente al número de infectados) ha dicho que esta pandemia puede tener efectos similares a los de la segunda guerra mundial. ¿Quién está preparado para algo como la segunda guerra mundial? Sobre todo si se hace consciencia de que allí murieron más de 60 millones de personas por los bombardeos, por las armas, por los asesinatos sistemáticos, por el hambre, por las enfermedades, por el frío, hasta por la locura, pero sobre todo por la maldad humana. Y ese es el miedo más grande a enfrentar en esta pandemia: que aflore la maldad humana, el egoísmo, la falta de solidaridad y la falta de empatía.

Yuval Noah Harari, el gran historiador Israelí, escribió en un artículo (de obligatoria lectura) el 20 de marzo de 2020 en el Financial Times en el que, entre otras cosas de gran relevancia, plantea que solamente si el mundo se une solidariamente y empodera a sus ciudadanos se podrá salir fortalecido y al menos no tan golpeado de está pandemia. Y justamente esa es la razón de por qué en sólo los primeros 3 meses de iniciar, y por no haber actuado de manera solidaria y colaborativa, esta pandemia ha cobrado tantas de vidas.

El gran problema está en que nuestros líderes (presidentes, primeros ministros, alcaldes, empresarios, gerentes, emprendedores y cabezas de familia) no van a ser relevados o relevadas de sus cargos incluso si confesaran que no están preparados. Por lo tanto, debemos ser firmes frente a todos esos líderes y exigirles vehementemente lo que esperamos de ellos. Pero también hacerles saber que estamos dispuestos a apoyarlos empáticamente. Si coincidimos al menos con tres (solo tres) de los siete hábitos de la gente altamente efectiva propuestos por Stephen Covey hace más de 30 años, y esos fueran el fin en mente, comprender antes de ser comprendido y la generación de sinergias, eso probablemente sería suficiente. Les tendríamos que pedir a esos líderes entonces tres cosas: que no pierdan de vista que la vida es el propósito superior, que si tienen miedo (que seguramente lo tendrán) escuchen activamente a los que saben y a los que ya han pasado por esto antes que ellos (incluida la ciudadanía) y por último y no menos importante, que generen sinergias con todas las personas, las empresas, las instituciones, las ciudades y los países en una acción conjunta y solidaria sin precedentes.

 

Cuando salgamos de esta crisis (que saldremos) y cuando llegue la calma, seguro tendremos que trabajar en emprendimientos y empresas que serán mucho más exitosas solo con que usted como líder tenga una buena visión de futuro (y esa debe ser enfocada hacia la vida), escuche activamente a sus colaboradores, a sus clientes y al mercado (a todos sin excepción) y genere sinergias (sin precedentes) con su gente, sus aliados, sus proveedores, sus clientes y hasta con sus competidores.

Después del coronavirus nada será como antes. Aunque ahora sea muy difícil y no todos nuestros líderes estén preparados para ello, creo firmemente que el futuro será mejor. Y claro, tendremos líderes infinitamente más experimentados, enfocados en preservar la vida, en escuchar activamente y en generar sinergias antes inimaginables; y podremos decir, solo entonces, que esos líderes tendrán la capacidad de manejar situaciones de incertidumbre extrema.

X
Abrir chat